martes, julio 19, 2005

Puentes - por Marko Brajovic

El puente, históricamente, es un símbolo de unión, de conexión de dos tierras separadas por un río o por un acantilado.
El puente, es una de las primeras construcciones humanas, conocida desde miles de años y practicadas en todas las culturas, con el mismo fin; “conectar”, “juntar” a los que está separando.
Por esto, el puente, junto con las partes que conecta, adquiere una identidad propia, que refleja el pasado el presente y el futuro de tal “acción”.
Juntar los tejados de Barcelona con puentes, nos permite pensar en una ciudad “en vertical”.
La estructura clásica de accesos controlados horizontalmente, permite un uso de las edificaciones en modo “serial”. La entrada es únicamente desde el bajo tierra y con una escalera (o mas) distribuye los pisos en altura. Pensar en una distribución de recorridos “paralela” es tener las entradas también por los tejados, el recorrido urbano es una malla tridimensional.
Esto pone en cuestión, la forma urbis de Barcelona y la “actitud” política respecto al concepto de privado y público cuanto también el tema de seguridad y manutención.
El problema, no es tanto de carácter logístico, cuanto de costumbre social, donde la forma urbanístico - arquitectónica, refleja la forma mentis de las comunidades humanas.

Replantar el tema del puente en un contexto ya firmemente estructuralizado, nos permite de poner en crisis estos conceptos, y repensar a la forma urbana.
La forma urbana como “actitud” social, como resultado de nuestro modusvivendi, versus una nueva humanización del sentido urbano.

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